Martes, 08 Septiembre 2020 16:20

Emociones y la vuelta al cole

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Emociones y la vuelta al cole

Esta mañana cuando salía de casa, de camino al trabajo, me he encontrado con la tan temida vuelta al cole de este año. Había multitud de madres y padres acompañando a sus hijos e hijas a su primer o, en algunos casos, segundo día de cole.

Uno de los niños de unos 7 u 8 años, le comenta a su madre que se encuentra muy nervioso y que le ha costado dormir, que es su primer día de cole, y que está muy muy nervioso. La respuesta de la madre ha sido: “Ay, no te pongas nervioso. Vas a ver a tus amigos y compañeros de siempre, así que no tienes ningún motivo para estar nervioso.”

Esto que ha ocurrido me ha hecho reflexionar sobre las emociones en general, y en como en muchos momentos desde nuestra infancia nos han invalidado la emociones, sensaciones y pensamientos que estábamos teniendo. Y cómo madres y padres, aunque lo hagamos con la intención de calmar la incertidumbre y la ansiedad que puedan sentir nuestras hijas y/o hijos en un momento dado, lo que hacemos es provocar esa invalidación de las emociones.

En la experiencia del día de hoy, siendo el primer día de cole y después de estar seis meses sin ir a clases y no saber muy bien que se van a encontrar con todo el tema del COVID, si les habrán cambiado de aula, de profesorado, si habrán dividido las clases, si van a ir con los mismos y mismas compañeras de años anteriores, es normal que aparezcan sentimientos de incertidumbre, de inseguridad, miedos, nervios, etc. Es un contexto de mucha novedad. Esta novedad, hay que tener en cuenta que, aunque sea el mismo colegio, al cambiar tanto la situación social, el contexto también ha cambiado; el niño durante estos 6 meses, también, y sus compañeros y compañeras también, ocasionando todo ello un gran cambio que, unido a la novedad, hace que la ansiedad y los nervios aumenten. Y el niño estaba expresando, a su forma, estas emociones a su madre.

¿Cómo podemos acoger las emociones de nuestros hijos y/o hijas?

Lo primero y principal es no invalidar aquello que sienten, y prevenir la adquisición de pensamientos de tipo: es malo sentir nervios, es malo expresar las emociones, está mal comunicar las emociones, adquiridos a raíz de que se están infravalorando y no se están acogiendo estas emociones. Ello provoca, en una etapa de adolescencia, que nuestros hijos y/o hijas no expresen las emociones en casa y a lo mejor tampoco en otros ámbitos (ya que han aprendido que cuando anteriormente las han expresado se les ha juzgado) y en una etapa adulta pueden tener dificultades en identificar emociones, sentirlas y expresarlas.

Con todo esto, he pensado en compartir algunas de las pautas que he ido reflexionado que pueden ayudar gestionar mejor las emociones en esta vuelta al cole.

Pautas para acoger y acompañar las emociones de nuestras hijas y/o hijos:

1. Escucha activa: Sentarnos a escucharles sin juzgarles. Esto es lo más importante y lo que más necesitan nuestras hijas e hijos. Dejarles hablar, que expresen todo aquello que sienten, piensan, sus preocupaciones, sin intentar dirigirlas, y sin ejercer ningún tipo de presión ni de control, por nuestra parte, de sus emociones.

2. Empatía: ¿Cómo nos sentiríamos si fuéramos ahora unos niños y niñas pequeñas de 6-8-10 años, que después de 6 meses sin ir al colegio y con todo lo que ha ocurrido con el COVID, y sin saber qué va a pasar cuándo lleguemos al cole, si vamos a estar con nuestra mejor amiga y/o amigo, y con nuestras profes ya conocidas y nuestra aula, o si todo va a ser nuevo? Puede ser que sintamos miedo, cierta soledad, inseguridad…Si nosotras/os cambiamos de trabajo, o de puesto de trabajo, o cambian los/as jefas también nos sentiremos en un momento de cambio, de incertidumbre, de no saber, y necesitaremos de un proceso de adaptación. Nuestras hijas y/o hijos también necesitan de este proceso de adaptación y que les acojamos sin invalidar lo que piensan y sienten.

3. Normalizar las emociones: es normal sentir y tener sensaciones y emociones. Es normal estar nerviosos y nerviosas el primer día que van al colegio, el primer día de trabajo, el primer día que salimos solos y solas de casa. Normalizar que lo que ocurre el primer día es muy normal, y acoger esa normalidad desde la escucha y la empatía.

4. Practicar la relajación. Podemos practicarla con nuestras hijas y/o hijos, además de poder nutrir nuestro vinculo, la respiración nos va a ayudar a contactar con nuestras propias emociones y a ellos/as también, poder hablar de ellas y mejorar la gestión emocional para que las emociones no resulten desbordantes.

Suele ocurrir en consulta, que niños y niñas con 7,8 o 10 años, cuando sienten sensaciones corporales dadas por las emociones, al no estar familiarizados con ellas, les provoca mucha ansiedad, porque no saben cómo gestionar esos cambios fisiológicos emocionales, porque no saben que hacer frente al miedo y necesitan de respuestas que no tienen para disminuir la incertidumbre.

5. Compartir nuestras experiencias personales. Poder hablar de que hemos hecho nosotras y nosotros cuando nos hemos sentido así, en que o quienes nos hemos apoyado, que cosas hemos pensando o hecho para disminuir los nervios, la tristeza, la ansiedad… La búsqueda de apoyos es uno de los recursos sociales-vínculos- que más empleamos. Fomentar su red social, que pueda compartir con sus amigos y amigas lo que piensan y sienten, y/o con el profesorado.

 

A mayor autoconomiento mayor inteligencia emocional, la importancia de sostener y acompañar sin juzgar

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