Jueves, 04 Junio 2020 16:54

Cómo vivir sin sufrir

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¿Qué te hace sufrir?

La no aceptación, enfocarnos en lo doloroso, en las limitaciones e imposibilidades. Esto es el sufrimiento. Cuando aparece un dolor y hacemos de él un mundo construimos el sufrimiento. Una ruptura de pareja y nos duele hasta el alma, una lesión que nos impida hacer el deporte que veníamos practicando y nos duele hasta niveles “depresivos”. Pero no hace falta irnos a “grandes catástrofes” para sentir sufrimiento y/o dolor.

Primero quiero que tomemos consciencia que no todos los sufrimientos son iguales, ni tienen la misma intensidad ni están hechos del mismo dolor, todo es relativo, depende de para quién y en qué momento el sufrimiento tiene mayor o menor intensidad.

Cerrad los ojos y pensad durante un par de minutos qué es lo último que os ha hecho sufrir y/o creado malestar… ¿Una discusión? ¿Una ruptura? ¿ Un conflicto familiar? ¿Deseos que no se pueden cumplir? ¿Una multa? ¿Sensación de injusticia? ¿Unos kilos más post confinamiento? ¿Una llamada que esperabais y no se ha hecho? ¿una oferta de trabajo para la cual no os han escogido? ¿Auto-juzgarte? ¿Culparte?… - Piensa, ¿cuál es el hecho que te ha hecho sufrir?

Y ahora que ya tenemos el hecho,

¿Cómo has creado el sufrimiento?

- Ideas irracionales: tengo que gustar a todo el mundo, las demás personas tienen que estar pendientes de mí, no le importo a nadie, no es justo que a mí me pase esto, no acepto mi cuerpo, no acepto mi forma de ser…

- Estar enfocadas y enfocados en el pasado o en el futuro: por culpa que hace años me paso tal cosa ahora estoy así, por culpa de mi familia me pasa esto, por culpa de aquel trabajo en el que me despidieron ahora estoy así, nada bueno me puede pasar a mi, seguro que viene una desgracia este año y me impide salir de donde estoy. ..

- A qué le damos importancia: cuando enfocamos el sufrimiento en objetivos y cuestiones materiales. Llevo un mal día porque el coche no me arrancaba esta mañana, se me ha roto el teléfono, he ido a por unas zapatillas que me gustaban y tenía los ojos puestos en ellas y justo no quedaban de mi talla.

- Sufrimiento físico: me duele la cabeza y esto me imposibilita hacer vida “normal”, como tengo un esguince no puedo salir de casa, las rodillas me duelen mucho y estoy todo el rato en la cama sin moverme.

- “Deber”: cuando hacemos las cosas pensando en las necesidades y los deseos de las demás personas y no en los nuestros. Debo hacer la comida para las demás personas aunque yo no tengo ganas de comer, me gustaría salir con las amigas pero debo quedarme en casa, me gustaría viajar pero debo quedarme en casa cuidando a mi familia, desearía ir al cine pero debo ir a hacer la compra…

- Expectativas: las demás personas deberían tratarme mejor, mi pareja debería venir conmigo al cine, mis hijas tendrían que venir a verme más, mi vecina debería hacer menos ruido, ha sido mi cumpleaños y no me ha felicitado toda la gente que yo quería ni como yo quería, las compañeras y compañeros de trabajo deberían ser más puntuales, mis amigas deberían quedar más, la gente no hace un buen uso de su economía…

- Ideas mentales rígidas: las cosas no pueden ser medias tintas, tienen que ser o blancas o negras. O estás conmigo o estás sin mi; si no puedo independizarme totalmente me quedo en casa de mis padres con resignación; como no puedo tener el coche que deseo (ideal para mi), no quiero ninguno.

Si intentamos sintetizarlo todo, podemos ver que el sufrimiento lo creamos nosotras y nosotros mismos por la interpretación que hacemos de las cosas, por intentar tener el control de todo, no aceptar la diferenciación de las demás personas. A diferenciación me refiero a ser tolerantes con las demás personas. Cada persona viene de una familia, con unas experiencias propias que lo han hecho crecer, ser y nutrirse de una determinada forma, y esa determinada forma crea a una persona con su propio sistema mental, sensorial, emocional y social.

Podemos hacer una metáfora con las plantas: cada planta tiene una semilla, y cada semilla tiene su propio ADN. Según donde esté esa planta y como se nutra (cantidad de luz solar, si tiene sol directo, si hay humedad, temperatura, tierra, si está en el exterior o en el interior…) tendrá una forma u otra, y nunca hay dos semillas iguales por lo que nunca hay dos plantas iguales, por lo que las reacciones y las formas nunca serán iguales.

Aunque parezcan las mismas plantas, por ejemplo dos aloe vera, no serán jamás iguales, depende de muchas factores tendrán una coloración y otra, y tamaño u otro, es decir serán diferentes. ¿Os imagináis una aloe vera enfadada con una albahaca porque la albahaca no es capaz de dar el gel para curar las heridas? Esto mismo hacemos en las relaciones. Nos pasamos la vida enfadadas y enfadados con el resto de las personas porque no nos dan lo que queremos que nos den.

Repito la pregunta inicial, ¿qué nos hace sufrir? Y repito la respuesta: la no aceptación.

¿Cómo podemos tener una actitud tolerante, de no sufrimiento, de aceptación y de paz?

Primero siendo conscientes que el sufrimiento es un constructo de nuestra psique. Está hecho de cómo interpretamos las cosas, de cómo ante un hecho nos sentimos en seguida atacadas o atacados y nos podemos a defendernos, cómo estamos siempre en una actitud de pedir al exterior y como nos cuesta dar. Cómo llevamos como una libreta de gastos-karmica: si los demás no me dan tal, pues yo tampoco → aquí nos situamos en una actitud infantil, no responsable, de envidia, de culpa, y de chantaje emocional. El sufrimiento nos lo creamos con nuestras interpretaciones y actitudes.

Segundo, estar en el momento presente. Cuando nos situamos en la nostalgia e idealización del pasado, significa que no estamos en el aquí y en el ahora. En estos momentos presentes tienes todo aquello que necesitas. Mira a tu alrededor, tienes lo que necesitas para poder estar en este momento presente en calma y sin sufrimiento. Y desde el momento presente es desde el que te puedes relacionar. Estar en presente no es estar en la mente, en el sufrimiento ni enfocadas en el dolor o en las carencias. Es estar con lo que tenemos.

Tercero, actitud de gratitud. ¿Cuántas veces os enfadáis por lo que no os dan y cuántas veces agradecéis lo que si os dan? ¿Por qué los demás tienen la obligación de cubrir vuestras necesidades y sino lo hacen hay malestar, enfado...frustración? Dar gracias por lo que nos dan cuando nadie está obligado/a a darnos nada, agradecer los pequeños detalles tales como que el supermercado esté abierto y podamos tener alimentos hoy, que tengamos una boca para masticar, que podamos ver y/o escuchar, agradecer cada día de vida que tenemos, cada amanecer y cada atardecer..

Cuarta, querernos y respetarnos. Son los dos nutrientes principales de nuestra existencia. Para ello vamos a escucharnos sin juzgarnos, vamos a aceptarnos para lo bueno y para lo malo, vamos a cuidar nuestra mente alimentándola solo de pensamientos que nos aporten energía y buenos nutrientes, vamos a nutrirnos también de emociones positivas, de música, de baile, de lecturas, de no hacer nada para estar con nostras y nosotros mismas queriéndonos, practicar la relajación, pasear, tener vínculos sanos (desde la no exigencia, desde aceptar todo aquello que nos dan sin pedir nada a cambio…)

Y quinta.. ¿qué herramientas y habilidades habéis aprendido para no centraros en el sufrimiento?

"La conciencia nos lleva a la aceptación, a la ausencia de ego y al no sufrimiento"

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