Viernes, 04 Marzo 2016 10:27

La pereza (procrastinar)

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Todos nos hemos encontrado en momentos de gran pereza, cuando nos hemos propuesto hacer alguna cosa y hacer cualquier esfuerzo nos parecía imposible, cuando hemos querido llegar a alguna parte, cuando nos hemos puesto a hacer algún trabajo, a estudiar para un examen, ir al gimnasio ... sentimos como que una fuerza superior a nosotros nos podía. Nos proponemos hacer una determinada actividad y al final tiramos la toalla muchas veces sin ni siquiera haberlo intentado.

Este fenómeno lo conocemos como pereza. La pereza es la negligencia, astenia, tedio o descuido en realizar actividades. En psicología este fenómeno es conocido como «procrastinar»: dejar para después o para mañana lo que podemos hacer ahora o hoy.

¿Qué nos pasa cuando nos entra pereza?

Es la sensación que tenemos cuando nos sentimos más cansados de lo normal, más hastiados y lo que tenemos que hacer nos resulta insoportable y eterno. Síntomas de desgana, de sentirnos frustrados, cansancio, agotamiento, soledad ... y poco a poco esto nos lleva a ir aislándonos. El cuerpo nos pesa, la mente no nos funciona y la creatividad está bloqueada.

Nos sentimos mal con nosotros mismos, intentamos buscar explicaciones para nuestro cansancio pero no encontramos ninguna justificación que tome forma .... y cada vez estos síntomas van a más y se pueden confundir con los síntomas que se dan cuando una persona sufre una depresión.

¿ De dónde viene toda esta pereza?

> Hipótesis antropológica

Los primeros hombres que habitaron la tierra no tenían necesidad de decir «ya lo haré después o mañana", ya que las actividades que hacían eran necesarias en el aquí y el ahora. Si tenían hambre cazaban, si tenían sed bebían ... no pasaba mucho tiempo entre el deseo y la acción. No planeaban demasiado el futuro, más bien vivían en el presente. El psicólogo terapéutico Kalman Glantz dice «la vagancia se hizo posible cuando se empezó a planificar el futuro».

Entonces, puede concluirse que la pereza nació cuando el ser humano comenzó a hacer preparaciones fuera de un presente. Aquellos que no ven útil hacer una actividad que beneficie en un futuro serán los llamados «vagos» para los demás.

> Hipótesis científica

Una investigación realizada por el científico Gregory Steinberg (profesor asociado en el Departamento de Medicina de la Universidad de McMaster, Canadá) hipotetiza que la pereza tiene que ver con 2 genes que controlan la actividad de la proteína AMPK.

La proteína AMPK actúa cuando hacemos actividad física y contribuye a aportar nutrientes y oxígeno a las células musculares. Entonces cuando realizamos alguna actividad aeróbica, los niveles de mitocondria en los músculos se incrementan notablemente y si dejan de hacer ejercicio durante un tiempo ocurre lo contrario, y la concentración de este componente se reduce.

La conclusión a la que llegaron estos investigadores fue: «si se disminuye la actividad física, reduciremos los niveles de mitocondrias en nuestros músculos y haremos que cada vez más nos cueste hacer ejercicio» Esto concuerda con lo que hemos experimentado muchas veces: cuando dejamos de hacer ninguna cosa, luego volver a ponerse cuesta mucho más, y de ahí la típica expresión « cuanto menos hacemos menos ganas tenemos de hacer»

> Hipótesis psicológica

La pereza se da cuando nos focalizamos y nos obligamos a realizar una actividad determinada (la figura -necesidad - elegida por nuestra "función Yo», de entre todas las figuras – necesidades- posibles que se sitúan en nuestro fondo, es muy difusa y tiene poca fuerza. es decir, cuando pensamos que queremos y necesitamos una determinada cosa pero realmente lo que pensamos no es lo que más necesitamos ni deseamos). Cuando esto nos pasa perdemos toda la creatividad y espontaneidad del momento presente, callamos estos aspectos y por esto la actividad nos resulta más pesada, más penosa y nos entra la apatía y la pereza. Es un fenómeno psicológico muy parecido a lo que nos pasa cuando estamos aburridos.

Si nos permitimos sentir esta apatía sin auto castigarse por sentirla (la pereza es uno de los 7 pecados capitales y provoca sentimientos de culpa en nosotros mismo) y nos abrimos a todas las otras posibilidades del entorno sin aislarnos , quizás encontramos alguna actividad más placentera, más creativa y que vaya más acorde con nosotros mismos. Buscar alguna actividad más creativa no implica abandonar nuestras responsabilidades, sino buscar cómo realizar las de una forma que nos sea más válida y que no nos mate nuestra energía. (Activar la función Personalidad, ver los recursos en los que podemos contar para llevar a cabo las actividades de una forma menos engorrosa)

Posibles formas para llevar a cabo algo que nos de pereza:

- Buscar acompañamiento de otras personas (siempre es más fácil si vamos al gimnasio acompañados que alcanzar, es más fácil hacer una dieta cuando el resto de personas nos acompañan)

- Comunicar lo que nos pasa nos los demás para encontrar una empatía que nos ayude a salir de la problemática en la que nos vemos.

- Buscar un lugar que nos sea más cómodo para realizar la actividad (a la hora de estudiar quizás es más fácil contar con otras personas; y en un lugar de estar solos en casa puede ser mejor ir a la biblioteca ).

- Planificar metas a corto plazo que nos hagan llegar poco a poco a la realización de la tarea de forma completa. (Dejar de fumar poco a poco, disminuyendo la cantidad de cigarrillos, así iremos ganando más confianza y más seguridad)

Factores que favorecen la aparición de la pereza:

- Cuando sentimos que no tenemos las capacidades para conseguir algo.

- Una baja autoestima y unas autoexigencias o exigencias del entorno demasiado elevadas.

- Inseguridad en un mismo y en las propias habilidades.

- Falta de confianza en nosotros mismo y sentir que las personas de nuestro entorno tampoco confían en nosotros (es más fácil terminar una carrera si nosotros pensamos que podemos y los demás también piensan que podemos, si para los demás es imposible que lo conseguimos nosotros también lo pensaremos de nosotros).

- Sentir que los resultados están muy lejos y no llegan nunca. Esto nos pasa cuando estamos empeñados en el resultado y no disfrutamos de la tarea en sí ni en el camino para conseguirlo

- Cuando nuestra tolerancia a la frustración es baja, entonces hacia cualquier mínimo obstáculo tiramos la toalla.

Lo importante es permitirnos sentir lo que queremos y cómo queremos hacerlo. «La base de la realización de cualquier actividad es sentir que tenemos las capacidades, que tenemos los recursos y el talento para desarrollarla.»

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