Viernes, 13 Noviembre 2015 00:57

Unas gafas rotas pegadas con celo

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Tengo que coger mucho aire antes de contar la historia de hoy. Hoy era uno de esos días en los que me sentía más sensible, más vulnerable, más blandita. Me gusta sentirme así , me siento más cerca de los demás, más arropada y les puedo arropar mucho más.

En mi trabajo (de dependienta en una tienda de complementos, la psicología aún no me permite vivir solamente de ella y los gastos a los autónomos se nos comen) ha venido una mujer en los últimos 5 minutos, cuando yo ya estaba contando los segundos para cerrar la tienda. Y me pregunta el precio de las bufandas.

Para mi las bufandas que hay en la tienda son muy caras, y se lo explico. La mujer no tenía un aspecto de tener dinero, no me parecía una mendiga, pero el dinero intuía que era escaso.

La mujer empieza a me comentarme que tiene una hija de 7 años y un hijo de 9 años, que dentro de dos días viene el frío y no tienen nada que ponerse, y que los podres necesitan una bufanda muy grande y muy gorda para no pasar frío. Me fijo bien en la mujer, y llevaba un pantalón de chándal con muchas bolitas, muy estropeado, una bufanda muy viejecita y un suéter también un poco destartalado y el tinte sin hacer desde hacía medio año por lo menos....y algo en ella me toca, me reblandece. Y me surge mucha curiosidad por esa persona que tenía delante de mi.

Seguimos mirando las bufandas, y le gusta una para la niña y otra para el niño. La de la niña cuesta 15€ y la del niño 17€. Ella levanta la cabeza y me dice: es un poco caro, pero “conseguiré el dinero”. Y sorpresa, veo que sus gafas estaban partidas por la mitad y pegadas con un trozo de celo. Se me remueve el cuerpo entero.

Y le empiezo a preguntar sobre cosas de su vida. Su marido trabaja sin contrato y en negro para un empresario, le dan algo de dinero cuando cuando quieren los jefes. Ella no encuentra trabajo. Se levanta todos los días, abre el buzón con pánico, a lo que más miedo le tiene son a las facturas de la luz. Su sobrina (su hermana está más o menos en la misma situación que ella) le decía el otro día: algún día me compraras un pijama? (lleva 3 años con el mismo pijama, le viene corto y pasa frío con él) Ella tiene un cuerpo no muy agradecido, y el pelo pues medio año sin tintar estaba un poco dejadillo...Me pregunta: "¿qué opciones tengo? ¿La prostitución? Me lo he planteado (me ha dicho que no lo ha hecho nunca, pero por su expresión intuyo que no es así) pero no con el cuerpo que tengo, con estos pelos y tal... pues si lo hago tiene que ser por muy poco dinero y ni así ganaría el dinero necesario para vivir"

Mis ojos estaban ya humedecidos, me dolía la historia, sufría con ella. La mujer me ha dicho que no quería ponerme triste, que está situación la tienen muchas familias y es lo que hay. Y si, así es, hay muchas muchas familias que sufren y sufren en silencio. No las conocemos porque no las cuentan. Hemos hablado de la culpa y la vergüenza que ella sentía por vivir esta situación, la vergüenza cuando lleva a los niños al colegio, la vergüenza de ir con unas gafas pegadas con celo porque es imposible comprarse unas gafas. Y la culpa por no ser capaz de encontrar alternativas, por no encontrar soluciones, por no darles a sus hijos unas mejores condiciones...culpa y vergüenza por tantas cosas...

La he invitado a que por favor la cuente todos todos los días esta historia a alguna persona. Tenemos que conocer estas historias, tenemos que conocer  para poder cambiarla. Para ello agradecería que cada persona que lea esto que lo comporta, creemos conciencia, que no se nos olvide la realidad, pensemos en estas personas. Ayudemos.

Esta historia no la olvidaré nunca nunca en la vida. Y el abrazo tan grande y tan fuerte que nos hemos dado, mi piel no lo olvidará y sé que ella tampoco.

Read 2291 times Last modified on Jueves, 31 Diciembre 2015 22:09

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