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Jueves, 04 Junio 2020 16:54

Cómo vivir sin sufrir

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¿Qué te hace sufrir?

La no aceptación, enfocarnos en lo doloroso, en las limitaciones e imposibilidades. Esto es el sufrimiento. Cuando aparece un dolor y hacemos de él un mundo construimos el sufrimiento. Una ruptura de pareja y nos duele hasta el alma, una lesión que nos impida hacer el deporte que veníamos practicando y nos duele hasta niveles “depresivos”. Pero no hace falta irnos a “grandes catástrofes” para sentir sufrimiento y/o dolor.

Primero quiero que tomemos consciencia que no todos los sufrimientos son iguales, ni tienen la misma intensidad ni están hechos del mismo dolor, todo es relativo, depende de para quién y en qué momento el sufrimiento tiene mayor o menor intensidad.

Cerrad los ojos y pensad durante un par de minutos qué es lo último que os ha hecho sufrir y/o creado malestar… ¿Una discusión? ¿Una ruptura? ¿ Un conflicto familiar? ¿Deseos que no se pueden cumplir? ¿Una multa? ¿Sensación de injusticia? ¿Unos kilos más post confinamiento? ¿Una llamada que esperabais y no se ha hecho? ¿una oferta de trabajo para la cual no os han escogido? ¿Auto-juzgarte? ¿Culparte?… - Piensa, ¿cuál es el hecho que te ha hecho sufrir?

Lunes, 16 Diciembre 2019 18:40

Qué es una adicción y como superarla

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Cuando tenemos una adicción... 

Se considera adicción a una enfermedad crónica y recurrente del cerebro que se caracteriza por una búsqueda patológica de la recompensa y/o alivio a través del uso de una sustancia u otras conductas.

Cuando hablamos de adicciones lo primero que nos viene a la cabeza es la adicción a las drogas (tabaco, alcohol, cocaína, heroína, hachís...) pero puede existir una adicción que no sea a una sustancia, sino «simplemente» conductas que generan una recompensa positiva cuando se satisface la necesidad impulsiva a la acción: sexo, juego, nuevas tecnologías, compras, trabajo, relaciones de interpersonales...

¿Cómo se genera una adicción?

A nivel psicobiológico, cuando hay un estado emocional positivo consecuencia de una acción/consumo las neuronas del núcleo accumbens reciben la dopamina, mientras la amígdala evalúa la recompensa prevista.

Queridas Mías y Anas.....

(o noquerida sociedad....o querida asociedad)

Son muchos años los que vamos de la mano...cuanto más me acerco a vosotras, más me alejo de mi misma. No tengo nada en contra de vosotras, ni quiero hacer de este texto un moralismo. En principio, la única forma de estar en paz conmigo misma y con mi cuerpo es ser Ana. Aparentemente, me resulta más fácil. Como por arte de magia, si dejo de comer, mi cuerpo tiene una silueta tal y como me exige la sociedad, o como me exigo yo misma. Ando por la calle y me siento muy bien, me puedo ver en los espejos, puedo entrar a Zara y no pelearme con las tallas de los pantalones, pero lo paso fatal de hambre. Es ver esas empanadillas, esos donuts, esas cookies, esos batitos, los helados...saco toda la fuerza y toda la valentía que hay en mi, y os aseguro que no es poca, para evitar comer. Uso las mil y una técnicas, el chicle, el caramelo, obviamente todo sin azúcar....y, cómo mucho, me como una manzana.                                                                                 

Mía no puedo serlo, no soy tan fuerte ni tan valiente como vosotras. Me da ansiedad sólo experimentar las arcadas. Sé que a vosotras al principio también os pasaba y, ahora, lo hacéis con mucha facilidad! Hasta en la ducha sin ningún esfuerzo!! Yo no he sido capaz de aprender a hacerlo así, y una lástima porque podría comer mucho más de lo que como...

El diario de una ruptura

 

Cuando viene una ruptura emocional a nuestra vida podemos sentir que se acaba el mundo, que nunca más vamos a volver a ser felices, que no nos va a desear ya nadie más. Con la ruptura viene una serie de síntomas como autoestima más baja, pensamientos negativos recurrentes, emociones de dolor y sufrimiento que las sentimos en cada poro de nuestra piel y en cada minúsculo músculo de nuestro cuerpo. Parece que todas las pérdidas que hemos vivido en nuestra vida vengan de repente todas otra vez encima. Recordamos cada vez que nos han abandonado y cada fallecimiento que hemos tenido en nuestro entorno.

 

Sentimos que nadie nos entiende, no queremos levantarnos de la cama, el día a día cuesta mucho más, todo nos recuerda a la persona amada, el sentimiento de abandono nos pesa, nos aislamos, y para protegernos nos escondemos del mundanal ruido social entre cualquier cama, cualquier sofá...a veces incluso entre las piernas de cualquier desconocido/a, cualquier copa whisky y por qué no...cualquier calada de algo que nos haga morir lentamente.

 

A veces aparece un abismo de luz por la ventana, nos hacemos eco de la luz, sacamos un poco la cabeza, pero el peso de la vida se pone en nuestras espaldas un día más. Intentamos dormir, como todos los días que llevamos de duelo, pero es la tarea más difícil que podemos hacer. Nuestra cabeza no para, ¿qué hemos hecho mal? ¿Por qué a mi? ¿Tendría que tal día haber ido con él/ella? ¿Debería tal día haberle escrito más mensajes o menos mensajes?

Aprovecho que mañana es el día 25, Día Internacional contra la violencia de género, para que crear un poco de conciencia sobre la violencia de género en personas con discapacidad / diversidad funcional.

Si ya de por si las mujeres sufrimos diferentes ataques, abusos, discriminaciones y vivimos en una situación de vulnerabilidad, imaginaros si además tuvierais algún tipo de discapacidad/diversidad funcional. Imaginad si además esa mujer afectada por la violencia de género tiene discapacidad visual leve o severa y no puede ver a la persona que abusa de ella, o que es una mujer con una gravedad auditiva o de habla y no puede escuchar lo que le dicen, ni puede hablar ni gritar para pedir ayuda. Las mujeres que sufren algún tipo de discapacidad aún son mucho más vulnerables que las mujeres que no sufren ningún tipo de diversidad funcional. No sólo sufren la violencia de género por las personas de su entorno familiar, sino también por el entorno institucional.

Antes de seguir adelante tenemos que hacer un inciso para ajustarnos a la realidad y solidarizarnos con los hombres afectados por discapacidades que también son víctimas de malos tratos, aunque seguramente no tantos como nosotras, sobre todo en el terreno de los abusos sexuales al no ser mujeres, pero que sufren la discriminación de que sus casos de maltratos físicos y psicológicos –que seguramente padecen en un grado aproximado al nuestro- no sean tan denunciados ni publicitados, algo que resulta evidente después de realizar búsquedas de información sobre el tema en Internet y haber encontrado escasas referencias de malos tratos hacia personas con discapacidad del sexo masculino.